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Jueves 9 de enero de 2020

Crisis social en Chile: ¿cuáles son las demandas pendientes?

El director de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Central de Chile, Paolo Castro Villarroel, comenta que una de las deudas pendientes del Estado, es regular en la alimentación los precios, además de asegurar que un porcentaje de lo que se produce quede a disposición de los chilenos.

Una política de soberanía alimentaria es la que director de la carrera de Nutrición y Dietética Paolo Castro, considera imprescindible para Chile. El académico, quien además fue nombrado miembro del consejo asesor del Ministerio de Desarrollo Social, para solucionar los problemas de obesidad en nuestro país, analiza la importancia de esta temática, que además de tener un significativo aporte en la salud, también lo sería para la economía.

“Tenemos una deuda pendiente que se relaciona con un acto de consumo, y uno de los más importantes es la alimentación, puesto que no solo reúne a la familia, sino que también constituye gran parte de la salud, la salud de los niños, la salud laboral, la alimentación, que hoy día nos está jugando un flaco favor”, aseguró Paolo Castro.

Uno de los aspectos que explica el nutricionista, es que la mala alimentación en Chile no está permitiendo, por ejemplo, que los trabajadores de la minería puedan subir sobre los tres mil metros de altura por su obesidad y realizar sus funciones, que son las que reportan al país mayores ingresos, justamente para enfrentar las demandas sociales actuales.

Para el académico, “la alimentación debe ser transversal en la sociedad, así como los nutricionistas son transversales en la alimentación”, cosa que es una deuda pendiente de 80 años en Chile. Caso de ello es que aún se continúa discutiendo la introducción del profesional al código sanitario y a los colegios del país. Eso significa que el concepto de alimentación no solamente debe estar pensado o mirado desde el Ministerio de Salud, como salud, desde el Ministerio de Agricultura, como producción, y el de Economía como pesca, por ejemplo, sino que debe ser transversal a todas las políticas por el concepto de una sola salud en todas las políticas estatales.

¿Cómo hacer que exista un ítem de alimentación en todas las políticas y que la alimentación sea un punto fuerte?

El miembro del consejo asesor y ex presidente del Colegio de Nutricionistas de Chile, sostiene que hoy nuestra seguridad alimentaria está asegurada desde puntos tales como, bajo riesgo de contaminación (inocuidad) en los productos y porque hay calorías y proteínas suficientes. Sin embargo, son alimentos ultra procesados a través de su dilema del sabor que desplaza a los propios de la región y el país, perdiendo nuestra soberanía alimentaria, dejándola como un tema pendiente en el silencio de todas las demandas sociales.

“Esto ha generado que nuestros mejores productos se exporten y no se queden en Chile, ni siquiera una fracción pequeña y por lo tanto, nuestros mejores peces se van a Asia y Europa, para terminar, comiendo pangasius y tilapia. Porque con la riqueza de alimentos que tenemos en Chile, nadie puede comer arándanos durante todo el año, porque con la riqueza de alimentos que tenemos en Chile, finalmente nuestro mayor consumo es pan, más de 90 kilos per cápita, y cárneos (fiambre y pollo), también a ello llevan 90 kilos de consumo per cápita aproximadamente”, argumentó el director de la Carrera de Nutrición y Dietética.

La población más vulnerable no llega al 20 por ciento de la recomendación de consumo del consumo de agua, algo tan básico para existir, ni hablar de lo que sucede con el mínimo requerible de frutas, verduras,  y legumbres. Legumbres que ahora tienen un decrecimiento de la producción, dado que las exportaciones de paltas y aceite de oliva hacen más rentable el negocio de la tierra y no solamente exportan ese alimento, también el agua que costó producirlo, dejándonos con sequía en muchas ciudades.

“Si el propio Estado chileno le comprara estos alimentos a los productores chilenos a través de programas como JUNAEB, JUNJI y otros, tendríamos una economía circular que se haría presente. Generaríamos nuevos trabajos y potenciaríamos todas las regiones de Chile. Permitiría una condición, a partir de la alimentación, recuperando derechos fundamentales”, finalizó el académico.