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Lunes 24 de Octubre de 2016

Ya no hay onda: la desconexión del mundo político con los electores llega a su peak

El decano de la Facultad de Ciencia Política y Administración Pública Marco Moreno analiza los factores que han catapultado la histórica abstención que marcó las elecciones de este domingo

Imagen foto_00000001"En Chile hemos sido sacudidos por el conocimiento de malas prácticas por parte de líderes políticos, sociales y empresariales, así como por la incapacidad de algunas instituciones para responder con eficiencia a las demandas ciudadanas. Eso ha distanciado a las personas de las instituciones democráticas", señalaba la Presidenta Michelle Bachelet luego de la histórica abstención electoral que marcó las elecciones municipales de este domingo 23 de octubre.

Y es que fue peor a lo proyectado: 65% de los electores a nivel nacional no se presentaron a votar, lo que se traduce como la mayor abstención de que se tenga registro desde la vuelta a la democracia.

De hecho, según detalla la directora de Mori Chile, Marta Lagos, "es la cifra más baja desde que se incorporaron las mujeres al voto político en los años 50" y se equipara al 35% de participación que hubo en 1925 y 1958.

Este porcentaje implica una baja aún mayor de participación electoral que la que se vivió en las últimas municipales, en que hubo un 57% de abstención. Ese año, 5 millones 790 mil personas participaron, versus este año que, con un 99,89% de las mesas escrutadas por el Servel, alcanzaba los 4 millones 930 mil. Una diferencia de más de 860 mil votos.

Marta Lagos opina que esta alta abstención refleja "una democracia semisoberana que no responde a las demandas de la ciudadanía. Hemos tenido una ola de corrupción, lo que sin duda significó un impacto importante. Si comparas con 2012, tenemos un aumento de 8 puntos. Con la presidencial son 7 puntos, entonces estamos en un declive".

Si bien no fue una sorpresa –Pepe Auth ya había proyectado una participación de 37%– se transformó en una seria derrota para el Gobierno.

Según el análisis del decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Central, Marco Moreno, "este era un escenario probable y previsible. Hay un voto de castigo fundamentalmente a la gestión del actual Gobierno, así lo expresan los que fueron a votar y lo hicieron en contra de los candidatos de la Nueva Mayoría. En cuanto a los que no participaron, hay que leer eso como un dato importante: el desinterés también es una forma respetable de opinar y decidir, y no necesariamente una falta de interés político. Pero evidentemente creo que a partir de mañana (hoy lunes) la relación se complejiza al interior de la Nueva Mayoría, producto de estos resultados".

Para el cientista político, no es menor que el mensaje presidencial entregado por Michelle Bachelet fuera rodeada "solo de funcionarios de Gobierno, sin parlamentarios ni jefes de partidos, lo que da cuenta de una orfandad en que está cayendo el Gobierno en su último año y medio de gestión. Se le va a hacer difícil, ya no va a contar con adhesión irrestricta de parlamentarios para respaldar proyectos en el Congreso. A lo que se suma una posición más crítica de los partidos a cómo se está conduciendo el país".

La desconexión

A sus 66 años, esta es la primera elección en que el director ejecutivo de la Fundación Chile Ciudadano, Fernando Balcells, no va a votar. "Empecé a votar en los 70, volví a votar para el plebiscito del 88. No me había perdido ninguna elección. Hasta ahora".

Para Balcells, en estos comicios hubo dos elecciones: una de alcaldes y concejales y otra que hizo un plebiscito del sistema político. "Los niveles de abstención de las últimas dos elecciones hablan de una desafección de la política, pero la baja adicional es un castigo al sistema político que no es cualquier castigo: no es que hayan ido demasiado rápido o demasiado despacio en el camino, sino que eligieron mal el camino. Y el camino mal elegido es la separación entre la política y la ciudadanía".

En su opinión, esto "se refleja en que las alianzas de los principales partidos no han sido capaces de hacer un espacio nuevo a la a la ciudadanía para que se manifieste. Por ejemplo, que tenga capacidad para en ocasiones específicas revocar a las autoridades que eligió y que han distorsionado su mandato. Ninguna alianza lo ha planteado. No han entendido nada de lo que pasó estos años".

En la sostenida baja de participación eleccionaria ha jugado un rol también el voto voluntario, que empezó a operar en 2012. Según explica Marta Lagos, "el argumento de los que diseñaron el voto voluntario era que en las municipales vota menos gente que las presidenciales y que esto se estabilizaría. Pero esta es la cuarta elección de voto voluntario y lo único que hemos tenido son bajas. No hay una recuperación del voto. Y este salto de 7 u 8 puntos es demasiado significativo para ignorarlo".

Además, señala que "estaba viendo la reacción de los políticos este domingo y todos hablan de triunfos y derrotas, pero nadie habla que la que perdió es la política. La Nueva Mayoría perdió 800 mil votos o un poco menos. Y no se puede tomar de manera liviana. Hay un castigo: no es un castigo a las reformas o políticas públicas, sino a la forma de hacer política. Creo que las consecuencias para la democracia son graves".

El economista está preocupado. "Supongamos que continúa la caída, como no hemos sido capaces de recuperar desde el 90 ni un punto de participación electoral, entonces, ¿habrá algún motivo para que en las presidenciales no siga cayendo? No hemos podido ni pararlo ni recuperarlo".

¿Por qué la gente no vota?

La alta abstención en Chile no es solo un fenómeno local, sino que forma parte de una tendencia a nivel mundial. Según explica Moreno, "Chile ha entrado en el esquema de países que sufren este fenómeno, como en Colombia, en que el plebiscito se perdió no porque ganara la opción del No sino porque ganó el abstencionismo, o Inglaterra y el Brexit (...). De esta forma se está inscribiendo en la línea de países donde la participación está bajando de manera significativa, aumentando la abstención".

Según el cientista político, son varios los factores que inscriben al país en esta tendencia. Uno "es que hay una decepción de la ciudadanía con los resultados de los gobiernos. Si uno mira las encuestas, lo que la gente espera es que les solucionen sus problemas y para eso elige un gobierno. Y la gente de alguna manera está sintiendo que no hay una reciprocidad de respuesta a esos problemas y lo que hace es que, en vez de exigir, se retira de la política. Hay reclamos de la opinión pública pero no hay acción. Estamos viviendo un fenómeno de desacreditación de la política y esto tiene que ver con la transformación que está viviendo la sociedad chilena, que ha dejado de ser heroica y vive la política sin el dramatismo de antaño, la que convocaba grandes transformaciones durante la dictadura de Pinochet en los 80, o en los 90 la vuelta a la democracia. Esas grandes gestas movilizaron a las personas. Hoy ese entusiasmo no existe. La política esta desprovista de pasión y entusiasmo".

Además, Moreno asegura que "no creo que la ciudadanía no tenga interés sino que no quiere participar ni intervenir en la política como lo hacía antes, donde la gente militaba, pero eso ya no moviliza. La política dejó de estar en el centro de las cosas que le importan a la gente. Hay un fenómeno de desacralización de la política".

Un tercer factor está aparejado a la crisis de las instituciones políticas, en que los parlamentarios, ni partidos políticos, cuentan con la confianza como articuladores de intereses de los ciudadanos.

Dentro de este ítem Moreno incluye el sistema de voto voluntario, "que forma parte de la institucionalidad, de las instituciones políticas, de las reglas del juego junto con la Constitución".

Un cuarto punto, sostiene, tiene que ver "con un cuestionamiento a la élite, política, empresarial o religiosa. Las únicas que se salvan son las de pluralismo democrático, como los medios de comunicación o los fiscales, que se valoran como actores importantes. Creo que estas instituciones ayudan a salvar la caída de esta crisis, ya que contribuyen a transparentar lo que ocurre para que la gente se informe. Los políticos son incapaces de resolver problemas y se los tiran a los fiscales. Hoy el problema del padrón electoral lo están viendo ellos".

Para la oficial del programa de gobernabilidad del PNUD, Marcela Ríos, "hasta ahora todas las bajas en participación que hemos estado viendo tienen que ver con la lejanía de los ciudadanos de la política, con la dificultad de los partidos de intermediar y con el debilitamiento del sistema de representación. O sea, cuando se les pregunta a las personas por qué no están votando, todas las encuestas, incluyendo las nuestras del PNUD, muestran que las respuestas tienen que ver con el descrédito de la política. Que la política no les importa, que no se sienten representados. Esas son las razones que entregan y crecientemente están también mencionando los temas de corrupción que agudizarían esa percepción mala que tenían de la política. Ciertamente con el cambio de voto voluntario lo que ocurre es que antes gente que podía estar molesta con la política, sentía que estaba obligada a votar y hoy no tiene ninguna obligación ni incentivo, es voluntario. Lo que termina ocurriendo es que el voto voluntario hace que la gente vote menos".

Por su parte, el ex subdirector de la Secom, Carlos Correa, señala que efectivamente la baja participación en estas municipales va de la mano de un "descrédito de la política por los escándalos del financiamiento político, que ha golpeado a todos. La frase 'son todos narcos' se ha instalado en la gente. No hay ningún político que tenga ventaja moral sobre otro. Es la clase política".

Correa asegura que "lo que pasa en Chile también pasa en el mundo. La gente se está convenciendo de que los políticos no son capaces de resolver problemas cotidianos. Ahora se trata de vivir la vida sin los políticos. Hace tiempo que los grandes movimientos sociales del mundo se están dando sin conducción política: desde la Primavera Árabe, hasta el movimiento estudiantil, No+AFP, o el llamado de Ni Una Menos, donde la gente se autoconvocó".

Y agrega que "la política clásica de partidos, hace mucho tiempo la ciudadanía entiende que no resuelve problemas. No resuelve injusticias. Porque no hay apatía, sino desconfianza de que los políticos resuelvan. Las estructuras tradicionales de los partidos sirven como agencias de empleo. Las pequeñas estructuras sociales se transformaron en más mecanismos para reclamar. La antipolítica se ha tomado la agenda".

Fuente: www.elmostrador.cl