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Salvador Maturana, egresado de la Carrera de Sociología:
“La formación de la Universidad nos entrega las herramientas necesarias para desempeñarnos en el campo laboral”
Viernes 27 de agosto de 2010

ImagenEste 25 de agosto Salvador Maturana, egresado en 2005 de la Carrera de Sociología de la Universidad Central de Chile, comenzó un viaje rumbo a Michigan, Estados Unidos,  ruta que sin duda cambiará su vida y la de su esposa e hija de 6 años, quienes lo acompañan en esta aventura que le permitirá cursar un Master en Políticas Públicas en la Universidad de Michigan, una de las más prestigiosas en la materia.

Aunque el proceso de postulación a la Universidad  no fue fácil - se exige además de un apropiado nivel de inglés, pasar una prueba de conocimientos similar a la PSU- su tesón y buen rendimiento académico, le hicieron continuar con este sueño y adjudicarse además una Beca Bicentenario.

Salvador comenzó a forjarse este camino profesional desde sus años como estudiante de Sociología de la Universidad Central y antes de partir quiso compartir con Barrio Central su experiencia.

 

- ¿Cómo comenzó tu carrera profesional?

La primera experiencia laboral que tuve fue en segundo año de la carrera, trabajé en una investigación que solicitó una consultora junto a unos amigos sobre un tema de seguridad social.  Mientras estudiaba fui ayudante durante cinco años de la cátedra de teoría sociológica de Omar Aguilar. Cuando egresé hice mi práctica en una consultora de estudios de opinión pública, Feedback y posteriormente, trabajé como asistente de investigación en el Centro de Estudios Sociales de la Universidad (CESOP).

Paralelamente, comencé a trabajar como personal de apoyo en la Fundación Chilenter.

A mediados de 2008 esa organización me ofreció ser profesional de apoyo a coordinador de área, me nombraron coordinador de estudio y metodología. Tuve que dejar el CESOP y las ayudantías para dedicarme por completo a Chilenter.

 

- ¿Cuál era tu función en la Fundación Chilenter?

La Fundación Chilenter se dedica al tema de la superación de la brecha digital a través de la entrega de medios tecnológicos a los sectores más alejados de la población y también a los más pobres. El fuerte para nosotros siempre fue el reacondicionamiento de computadores. Lo que se hace es tomar computadores que las instituciones y los privados desechan, a éstos se les hace un tratamiento de reacondicionamiento completo y queda un computador casi nuevo que se entrega a sectores de la población que no pueden acceder a ellos. Los programas grandes de la Fundación y en los que trabajé, fueron la Red Enlaces y también en Integra, en el proyecto Jardín Digital Bicentenario. Otro proyecto interesante fue el de comunidades digitales, que consistía en entregar computadores gratis de Chilenter a organizaciones sociales de base, como juntas de vecinos, centros de madres, centros de apoderados y clubes deportivos, entre otros. Ellos presentaban un proyecto de implementación para su comunidad y si encontrábamos que éste tenía una sustentabilidad técnica posible, les entregábamos  los computadores.

 

- ¿Cómo surge la idea de estudiar un postgrado en el extranjero?

Por el trabajo que tuve en la Fundación me tocó diseñar, planificar y evaluar estrategias de acción públicas y eso es, en términos muy sencillos, la administración pública, en un sentido mucho más primigenio, pero a la vez relevante. Además tuve una participación dentro de la institución, progresiva, en el sentido de que llegué como personal de apoyo, luego como coordinador y finalmente, en el último año fui jefe de área.

Mucha gente me había dicho en algún minuto que dado que había tenido un buen antecedente académico en la Universidad debería ir a estudiar un postgrado y ahí decidí que era el momento y postulé a la Beca Bicentenario de Becas Chile.  Fue un proceso arduo, ya que postular a una beca no es fácil.

 

- ¿Bajo qué criterios elegiste la universidad en la que cursarás el Master?

Tenía pensado ir a Norte América, en un momento mi prioridad estuvo en la Universidad de Toronto en Canadá, básicamente porque me gustaba el país, pero en algún minuto uno va modificando los criterios de cómo ir eligiendo. En un comienzo dije, "me quiero ir a un país bueno". Pero después me fui dando cuenta que quienes tienen un desarrollo en lo que es diseño y sobre todo análisis de política pública, son los estadounidenses, además del prestigio que tienen sus universidades. Considerando eso, empecé a mirar hacia Estados Unidos y ahí vi alrededor de tres alternativas que fueron Harvard, Berkeley y Michigan, que son las tres universidades destacadas en el tema de políticas públicas y de esas tres me fui a Michigan porque es la Universidad que tiene el sesgo más progresista.

 

- ¿Cómo es el tema de la barrera del idioma?

Para poder postular a las universidades te exigen un nivel de inglés que se tiene que acreditar con un puntaje mínimo en un test estandarizado, que es el famoso Toefl. Antes de obtener la beca, en pleno proceso de evaluación, estaba estudiando inglés. Tenía buena base, de hecho estuve cerca de obtener el puntaje mínimo sin curso, pero no lo tuve porque las universidades, sobre todo como la de Michigan, que están en el top 25 de los rankings mundiales, piden mínimo 100 para entrar, las otras 90, entonces tuve que estudiar mucho porque en una primera instancia obtuve 92 puntos y me preparé alrededor de seis meses para alcanzar los ocho puntos de diferencia.

 

- ¿Qué parte del proceso fue el más difícil?

La prueba que debes rendir en la universidad, el Graduate Record Exam (GRE). Tuve que prepararme, estudiar algebra, geometría y dar una verbal en el campo semántico del idioma inglés.  

 

- ¿Cuáles son tus expectativas con respecto al Master y a tu proyección profesional?

Tengo un par de áreas que me interesan, que son básicamente política social, sobre todo inequidad y pobreza que es un tema candente y en deuda. También me interesa la administración de entidades sin fines de lucro y cambio climático, básicamente lo que tenga que ver con desarrollo sustentable y política ambiental, pero voy abierto a lo que descubra allá. La gracia de esto es no tener muchos paradigmas previos.

 

- ¿Cómo te sientes con respecto a la preparación que te entregó la Universidad?

La formación en sociología que da la Universidad es bastante buena, es integral, nos entrega las herramientas necesarias para desempeñarnos bien en el campo laboral. Creo, por lo menos como a mí me ha resultado, que uno tiene que ser muy abierto al aprendizaje, ya que al final el título y lo que uno aprende en la Universidad es una habilitación profesional, tienes las herramientas generales y algunas bien especificas, pero es un marco desde el cual uno se puede enfrentar a situaciones y ahí es súper importante, más allá de lo que a uno le entreguen, también querer aprender nuevas cosas.