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Entrevista a Rosalinda Morales Garza, directora de Educación Indígena de México
“Las lenguas originarias fueron excluidas, ahora buscamos la equidad”
Fuente: Diario Página 12, Argentina.
Lunes 14 de junio de 2010

México pasó de castigar en las escuelas a los chicos indígenas que hablaban en su lengua a la bialfabetización: la educación en español y el idioma originario, en forma simultánea.

La responsable de la educación indígena en México, Rosalinda Morales Garza, analiza aquí el proceso de ese cambio cultural. Y explica cómo funciona la educación bilingüe.

- ¿Cuál es el grado de conservación de las lenguas originarias en México?

"En México, 6 de cada 100 habitantes (de 5 años y más) hablan alguna lengua indígena. A nivel nacional, el 10 por ciento de la población se considera indígena, aproximadamente unos diez millones, según el último registro del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Inegi. Pero no todos conservan la lengua originaria. Se considera que seis millones todavía la conservan, aunque en diferentes grados de vitalidad, hay quien utiliza más el español y quien utiliza más la lengua originaria en las prácticas sociales, en el comercio, en la cotidianidad".

- ¿Hay casos en que no hablen español?

"Muy pocos, generalmente son las personas mayores. El Inegi registra aproximadamente algo menos de dos millones de quienes se dice que mayoritariamente son monolingües en lengua originaria. El Consejo Nacional de la Población, Conapo, registra aproximadamente 1.200.000. En cualquier caso, es la población mayor de edad o niños y adultos que viven en zonas muy aisladas".

- ¿Esta situación se verifica en todo el país?

"Sí, la mayor parte de la población indígena cuenta con su idioma materno y el español como segunda lengua. México, antes Mesoamérica, concentró la mayor parte de la población indígena, de allí son los pueblos originarios dominantes durante la etapa de la conquista, entre los que se encuentran los hablantes de náhuatl que son mayoritarios. También están los nayas, mixtecos, otomíes, tseltales, tsotsiles, teko, totonacos, zapotecas, entre muchas otras culturas, pero es en éstas y sus lugares de origen donde se encuentra parte de la población de educación básica a la que debe enseñarse a través de su lengua materna, aunque también incorporar el español como una segunda lengua".

- ¿Cuántas lenguas originarias subsisten hoy en México?

"Sesenta y ocho son las llamadas lenguas madres y hay 368 variantes. El reto definitivamente es muy grande, por varias razones. Una es la que llamaremos la normalización, entendida como la posibilidad de encontrar los atributos de la lengua indígena que se analicen como un objeto de estudio resultado de un proceso de intercambio cultural que no puede ni debe ser medido con la normatividad de las reglas en español, sino con sus propias características y las de sus hablantes. Esto quiere decir normalizar, recuperar los parámetros que utiliza la persona, la comunidad, el pueblo para ‘el decir' de su propia lengua, la escritura de la lengua, que aunque hay controversias respecto de qué tan necesaria o no es la escritura de la lengua, para la escuela se vuelve muy necesaria".

- ¿Está hablando de que se están normalizando ahora las lenguas originarias?

"Sí, realmente tenemos muy pocas consideradas normalizadas. La maya va en ese proceso, junto con el totonaco, otomí y náhuatl, pero por esa cantidad de variantes de 368 sobre 68, en determinados momentos cuando hacemos los libros de texto gratuitos, de repente llegan a un poblado y puede ser que algunas expresiones no correspondan a la variante del lugar, pero sí que sea entendible entre los nahuatlacas que están asentados en el Distrito Federal y los que están en milpacas o en otra región. La cuestión es poder hablar entre esos pueblos y entenderse, si no difícilmente podemos llegar a la normalización de 300 y tantas variantes. Mucho más en términos de producción de libros de texto gratuitos".

- ¿Quiere decir que los chicos indígenas tienen sus libros escolares en el idioma originario?

"Sí, los hacemos también en lenguas originarias, no todas, pero sí en una gran mayoría. El tiraje que está procesando la Comisión Nacional de Libros de Textos Gratuitos (Conaliteg) es de 1.157.550 ejemplares. Pero además de los libros, es necesario hablar de las herramientas tecnológicas: desarrollamos materiales interactivos y digitales en lengua indígena. En 2009, en los estados de Nayarit y San Luis Potosí, se operó el proyecto piloto One Laptop Per Child, que por primera vez en México desarrolla un proyecto de uso de tecnologías en aulas indígenas en el que se incorporan las lenguas tenek y huichol dentro de la didáctica del uso de las tecnologías. También el año pasado se inició el proyecto de simuladores virtuales Mar de Letras y Mosaicos Mágicos, que desarrolla las competencias lingüísticas y matemáticas en niñas y niños de educación preescolar y primaria. Estos se traducen a las lenguas mayoritarias: maya, náhuatl, hñahñu y tutunakú. En 2009 se traduce a las lenguas tenek, náhuatl, hñahñu y tutunakú el software Schach, para la creación de juegos, historias y actividades didácticas por maestros y directivos de escuelas indígenas".

- ¿En cuántas lenguas se editan libros de texto?

"Contamos con materiales en 33 lenguas y 55 variantes. Y cada vez que va algún ministro o secretario de Educación a algún poblado, le exigen ‘queremos los libros en nuestra variante'. ‘No, bueno, ya existe en náhuatl'. ‘Sí, pero no en nuestra variante'. Eso es muy interesante, porque hay cierta idea de conservar las propias expresiones, pero administrativamente se vuelve muy complejo".

- ¿Hasta los '80 sólo se hablaba español en las escuelas?

"Sí y los niños eran sancionados si hablaban en su lengua originaria. Como se hacía antes con los zurdos, que les amarraban la mano porque estaba equivocado el niño... Entonces se ponía un cartel ‘Se prohíbe hablar en náhuatl'. Y los papás, y esto es muy interesante, no reconocían como lengua de escolarización su propia lengua, porque en su esquema decían ‘yo mando al niño para que aprenda español'. Cuando, como en todo aprendizaje de una segunda lengua, hay que tener primero conocimiento firme de la propia".

- ¿Y cómo fue el proceso para modificar esa concepción?

"Después de los '80, cuando se empieza a introducir el cambio, era primero y segundo grado solamente en lengua indígena y ahora estamos hablando de bialfabetización".

- ¿Qué implica?

"Que el maestro de la misma manera que habla español, hable la lengua originaria. Y lo que supone la propuesta es que el niño vaya haciendo las asociaciones y sus conexiones para empezar a articular las dos lenguas. El reto de educación indígena ha sido ofrecer una educación bilingüe a las niñas y a los niños indígenas que fortalezca la diversidad cultural y lingüística, no una educación bilingüe que atente contra esa diversidad. Ésta ha sido una demanda de los pueblos indígenas, académicos y pensadores creativos, defensores de la diversidad y equidad tanto de género, cultura, lengua y educación. A las lenguas indígenas se las ha excluido, por lo que ahora buscamos que haya equidad, evitar el racismo y la discriminación que aún existe, lamentablemente".

- ¿Reciben alguna capacitación particular los docentes bialfabetizadores?

"El documento ‘Parámetros curriculares' tomó entre unos seis a siete años crearlo, con la conjunción de la Universidad Pedagógica Nacional, Universidad Autónoma de México, nuestros equipos técnicos, los profesorados, las academias, es un documento muy consensuado, orientador para los docentes, donde todos lo tienen y además, sobre ese documento se hacen talleres, seminarios y lo impulsan mucho los estados".

- ¿Los docentes de estas escuelas pertenecen a la comunidad originaria o forman parte del sistema y son enviados allí previa capacitación?

"La mayoría son de las comunidades, son indígenas. Hay quienes están formados en las escuelas normales rurales. Hicimos una evaluación el año pasado en la que se pregunta, por ejemplo, dónde aprendió usted la lengua originaria o si la domina. Y el 89 por ciento la dominaba, la había aprendido en su casa. Sí hay casos en los que dicen ‘bueno, voy a aprender la lengua maya, porque soy profesor salido de una escuela normal, no soy indígena, pero me interesa comunicarme mejor con los niños'. Pero la mayoría son profesores indígenas. Hay casi 59 mil profesores de educación indígena, para 1.300.000 niños indígenas inscriptos en escuelas primarias indígenas. Pero hay niños indígenas que están inscritos en cualquier modalidad, que es el nuevo reto, debido a la migración hacia las zonas urbanas y las migraciones de las poblaciones agrícolas migrantes. Así, un niño indígena llega a una escuela donde se habla totalmente español. Entonces ahí hay varias entidades que trabajan con tutorías y se invita, por ejemplo, a un profesor que hable la lengua, aunque esto es algo que obviamente se tiene que extender más. En el mismo Distrito Federal, más del 30 por ciento de los niños se manifiestan como indígenas. Y los docentes dicen ‘no sabemos cómo hacer', ‘¿cómo resolver las situaciones de discriminación o cómo nivelar, por llamar de algún modo, a un niño que habla español como segunda lengua?' y que requiere mucho más trabajo. Y que no se sienta inferior porque habla otra lengua: todo lo contrario, pues es bilingüe".