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Claudia Román
El impacto del denominado "efecto fin de semana"
La Tercera
Sábado 16 de enero de 2010

La ciencia acaba de comprobar que basta sentir la cercanía del descanso para que se desencadene en nosotros una serie de cambios físicos y mentales: el peak de los síntomas del estrés se alcanza el miércoles, pero el jueves comienzan a declinar para esfumarse el viernes por la tarde.

Alexis de Ponson

 

ImagenSalir de paseo fuera de la ciudad, visitar un museo, bailar hasta tarde, hacer sobremesa con la familia o, simplemente, ver películas cómodamente tendido en la cama. Son muchas las actividades que podemos realizar a nuestro antojo, desde la tarde del viernes hasta el día domingo. Con el añadido de que estamos en compañía de la familia, nuestra pareja o los amigos, es decir, con las personas que son más relevantes en nuestra vida.

Por estas razones, el viernes es esperado con ansias por quienes trabajan o estudian. Es el llamado "efecto fin de semana", que desencadena una serie de fenómenos físicos y mentales: desde el notable aumento de un ánimo placentero, hasta una sensación de bienestar físico, que se traduce por ejemplo en que sentimos una mayor energía, desaparecen los dolores de cabeza y se alivian los problemas digestivos.

Y aunque el sentido común apunta a que desde el viernes nos sentimos mejor, sólo ahora la ciencia puede comprobar que el impacto que genera este "efecto fin de semana" parte incluso antes de que llegue. Los resultados de la primera investigación que revela cómo reaccionan nuestro cuerpo y nuestra mente ante la cercanía del descanso fueron publicados esta semana, a cargo de las universidades de Rochester, McGill y Virginia Commonwealth, en el Journal of Social and Clinical Psychology.

Efecto transversal En el estudio participaron 74 trabajadores de 18 a 62 años, que laboraban al menos 30 horas a la semana.

Desde obreros de la construcción y secretarias, hasta médicos y abogados.

Del total, un 54% correspondió a mujeres y el 46% tenía estudios universitarios.

Durante tres semanas, los seleccionados debieron reportar tres veces al día en la mañana, después de mediodía y en la tarde su estado de ánimo y síntomas físicos. Para ello respondieron breves cuestionarios en que describían lo que estaban haciendo, asignando de uno a siete puntos a los síntomas positivos felicidad o placer-, negativos ansiedad o depresión y los síntomas físicos como estrés y jaqueca.

Todos, sin importar edad, sexo u ocupación, experimentaron una mejoría de su ánimo, una mayor vitalidad y menores dolores o malestares desde la tarde del viernes hasta la tarde del domingo.

"Incluso, aquellos trabajadores que tienen ocupaciones extremadamente interesantes y de alto estatus, se sienten más felices el fin de semana", explica el sicólogo Richard Ryan, de la U. de Rochester. "Nuestra investigación demuestra entonces que el tiempo libre es muy importante para el bienestar de todas las personas", agrega.

Es que este tiempo nos concede oportunidades decisivas para relacionarnos con los demás, dedicarnos a tareas que nos apasionan y que nos relajan. Y por lo mismo, los sicólogos nos recomiendan no sobrecargar el fin de semana con actividades.

"Si uno hace cosas de su agrado, entonces concentra todo su potencial y eso es estimulante", explica Claudia Román, sicóloga laboral de la U. Central. Y agrega que la perspectiva de ocupar el fin de semana en actividades placenteras ayuda a liberar endorfinas, hormonas consideradas como analgésicos naturales porque evitan la transmisión del dolor físico a través del sistema nervioso.

Todo esto explica el bienestar que nos provoca el fin de semana.

Miércoles crítico

El sicólogo Kirk Warren Brown, coautor de la investigación, explica a La Tercera que a medida que avanza la semana laboral, los malestares físicos y el ánimo bajo se manifiestan con mayor fuerza hasta alcanzar su peak el día miércoles. Ese día marca un quiebre y a partir de él, las ideas negativas van dando paso a pensamientos más positivos y los malestares físicos se van aliviando.

Este efecto se produce en todos los trabajadores, independientemente del sueldo que ganan y de las horas que trabajan o de si son casados, solteros, divorciados o viudos.

Este peak crítico que se produce el miércoles es confirmado por un estudio realizado el año pasado, por Peter Dodds y Christopher Danforth, de la U. de Vermont, donde analizan las palabras que circulan en las redes sociales del mundo, como en el caso de Twitter. Es justo en la mitad de la semana laboral cuando el vocabulario de los cibernautas está más desanimado, mientras que sábado y domingo son los mejores. El lunes, sorprendentemente, las palabras reflejan un buen ánimo, probablemente debido a un buen fin de semana.

Biología del descanso

Este ánimo cíclico también existe a diario. En un día laboral cualquiera, desde la mañana a la noche, el buen ánimo va en aumento a medida que se acerca el fin de la jornada, mientras que la vitalidad decae y los síntomas físicos, como el dolor de cabeza y los malestares digestivos, se incrementan.

Pero este perfil cambia radicalmente frente a las vacaciones. Pese a que se trata de un descanso mucho más extendido, la proximidad de las vacaciones no es necesariamente más placentera. A diferencia del fin de semana, las vacaciones constituyen un periodo desconocido y sin rutinas, las que deben ser definidas por las mismas personas, lo que constituye un trabajo adicional.

Una encuesta realizada por Gallup en Estados Unidos mostró que el 56% de los consultados se acostó dos horas más tarde en los días previos al inicio de las vacaciones, debido a los preparativos tan diversos como definir el destino e itinerario, seleccionar el equipaje, cargar el auto o chequear las medidas de seguridad del hogar.

Asimismo, las expectativas de los diversos miembros de la familia sobre las vacaciones son otro factor que puede afectar la salud de las personas.

"La planificación de las vacaciones está considerada dentro de los estresores moderados de los chilenos", destaca Claudia Román. "Para ellas, las familias por lo general tienen que ponerse de acuerdo, consensuar intereses y generar actividades que sean placenteras para todos. En ese sentido, es hacer malabarismo con las expectativas", advierte.

Pero las presiones pre-vacacionales no vienen sólo del hogar, sino también del trabajo. El 36% de los encuestados por Gallup afirmó que tuvo que trabajar hasta más tarde en los días previos a este descanso, con el objetivo de dejar todo en orden antes de abandonar la oficina.

Todos estos motivos harían que a diferencia del fin de semana, cuando el organismo se relaja y se prepara para disfrutar del tiempo libre, los días previos al inicio de las vacaciones los malestares físicos y sicológicos van en aumento. Por ello, los especialistas recomiendan que, si es necesario, las personas se tomen todo el tiempo necesario para planificar y definir punto por punto el itinerario y los preparativos de las vacaciones. Aunque eso tome varias semanas.

>Diferente a lo que ocurre ante la proximidad de las vacaciones. Durante la última semana antes de que comiencen, se produce un alza en los niveles de ansiedad y, con ello, síntomas físicos como dolores de cabeza.

>Miércoles

Justo en medio de la semana laboral está el día que se acompaña de baja energía y de la mayor cantidad de malestares físicos.

>Lunes triste

Mito en extinción, ya que en Twitter y otras redes sociales es el día de mensajes más positivos y animados tras el fin de semana.

>Cuando se tiene un día libre en medio de la semana

Aunque el dicho popular dice que "uno no es ninguno", esto definitivamente no se aplica al día libre que alguien tiene en medio de la semana, como compensación, por ejemplo, de un turno que hizo un fin de semana.

Según un estudio realizado por el Laboratorio de Sicología de la Universidad de Estocolmo, un descanso de 24 horas permite a la persona reducir la presión arterial, disminuir los latidos cardíacos y bajar la producción de adrenalina si la persona está estresada.

Según los investigadores estadounidenses, el día libre siempre produce un bienestar físico y sicológico.

Esto porque, de todas formas, la persona tiene la expectativa de la vivencia de un día libre, independiente de cuál sea. "En general, cuando las personas están en el trabajo, no se sienten tan bien como cuando están de día libre", indica el sicólogo Kirk Warren, de la U. de Virginia Commonwealth.

Y es que los ciclos del descanso y sus beneficios ejercen su efecto, ya sea si dura un mes, un fin de semana o un simple día.