Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales

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La Mediación penal en Chile
Por: Mónica Valdés, Coordinadora Técnica RAC y Mediación, Corporación de Asistencia Judicial R.M. (Artículo que se publicará también en la Revista Derecho Noticias de la FCJS).
Jueves 4 de marzo de 2010

Imagen"Cada vez que menciono que estamos trabajando hace dos años en mediación penal y que la experiencia ha sido exitosa, debo enfrentar una avalancha de críticas, temores, dudas y prejuicios que nacen del desconocimiento y de la idea de que la realidad es sólo lo que muestran las noticias.

Por ejemplo, si revisamos la cuenta pública 2009 del Fiscal Nacional y el Boletín Estadístico Anual 2008 del Ministerio Público, podremos observar que los delitos violentos sólo representan aproximadamente el 8,6% y que cerca del 80% de las denuncias que conoció el Ministerio Público el 2008, son delitos de mayor frecuencia y menor complejidad (robos no violentos, hurtos, lesiones, faltas y otros delitos contra la propiedad).

Frente a ambos grupos de delitos la mediación penal tiene mucho que aportar en el ámbito de la prevención y de la responsabilidad. Estos aspectos podremos abordarlos en otra ocasión, ya que ahora me interesa plantear la mediación penal desde la perspectiva de la víctima.

Nuestra experiencia y la de expertos extranjeros es que las víctimas no están satisfechas con el proceso penal, y aquí me refiero a dos tipos: en primer lugar, a ese gran número de delitos catalogados como "delitos menores", donde lo vivido es para cada una de ellas muy relevante, a diferencia de la evaluación que entrega el sistema, por lo tanto, desde la denuncia hasta el cierre de la causa se va desencantando con "la justicia", ya que logra percibir que su problema no es relevante. En segundo lugar, en muchos de los delitos catalogados como graves, la condena no necesariamente repara a la víctima, ya que muchas veces ella tiene necesidades y visiones diferentes a la de los fiscales. No estoy hablando sólo de más años de cárcel o indemnizaciones más cuantiosas, sino de sentirse escuchada, valorada y reparada.

Hoy, cuando los medios de comunicación, las autoridades y gran parte de la población fijan su atención en los delitos más graves, lo hacen desde una óptica más bien centrada en lo represivo, olvidando realmente el bienestar de las víctimas de estos delitos. Esto es aún más notorio si lo pensamos en relación a los otros delitos de menor envergadura, que como dijimos significan cerca del 80% de las denuncias.

Es en este sentido, que la mediación penal tiene mucho que aportar, partiendo por situarse como una herramienta a disposición de las partes; ya que es en la mediación penal donde pueden hacerse cargo de sus conflictos y aprender a resolverlos teniendo la oportunidad de buscar y encontrar soluciones que se ajusten a su realidad, y en definitiva, volverse protagonistas de su propio conflicto.

El 2006, cuando asumimos el desafío de explorar la mediación penal nos encontramos con muchas interrogantes. Para el equipo de mediadores del Centro de Mediación Agustinas tenían que ver con las técnicas y destrezas necesarias. Y por parte de la Institución eran en relación a si era nuestro ámbito de trabajo. Los fiscales no veían la necesidad de darle un tratamiento diferente al establecido en el Código Procesal Penal; y, finalmente, del ciudadano común que se cuestionaba el tipo de hechos delictivos a intervenir.

Podemos afirmar luego de este período que todas las dudas se han ido resolviendo satisfactoriamente y que la experiencia ha sido evaluada como exitosa por los diferentes actores que han participado: mediadores, víctimas e imputados y el Ministerio Público.

Es así entonces como La Corporación de Asistencia Judicial se encuentra nuevamente abriendo caminos, generando la experiencia para poder sistematizar, debatir y finalmente invitar a construir un mecanismo que aporte a nuestro país; y es en base a un trabajo sistemático en esta área de la mediación que pretendemos seguir avanzando en la labor de pensar y diseñar una política que permita acercar la justicia a las personas, que se haga cargo de las víctimas de una manera integral y que aporte en la construcción de una sociedad más colaborativa, dejando atrás una etapa en que la mediación penal ha pasado por proyectos aislados.

Hay muchos aspectos que debatir, muchos actores que deben opinar, no sólo el Ministerio Público y la Corporación de Asistencia Judicial, sino también la Defensoría Penal Pública, el Poder Judicial y las universidades en general. Queremos invitar a que generemos un debate amplio sobre el modelo, el tipo de delitos a derivar, los perfiles de víctima e imputado, sobre el lugar físico más adecuado para realizar la mediación y definir en qué institución debería radicarse este servicio, entre otros. Está pues, abierto el debate".