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Pichangueos pontificios: la ordenación de diáconas

Rodrigo Larraín Académico Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Central

Imagen foto_00000003El Papa Francisco anunció que se ha conformado una comisión para estudiar la posibilidad de que mujeres sean ordenas diáconas o diaconisas; la preside Mons. Luis Francisco Ladarria Ferrer y funciona en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe.  El objetivo es “profundizar y hacer un estudio objetivo de la situación del diaconado en los primeros tiempos de la Iglesia”. En la comisión hay doce integrantes, la mitad mujeres y son religiosas o académicas.  La primera reunión fue el 25 de noviembre.

Tiene sentido la mentada comisión anunciada como una novedad. La verdad es que no tiene ninguno y parece ser una respuesta para salir .del paso ante las consultas efectuadas  por religiosas de la Unión Internacional de Superioras Generales.  El Papa en materia de disposiciones administrativas, porque eso es el diaconado, tiene todas las facultades sin pedirle permiso ni consultar a nadie, pues no está transgrediendo ningún elemento del depósito de la fe ni ningún dogma. Más aún, en la Iglesia hubo diáconas desde los primeros tiempos tal como lo indica la Epístola de pablo a los Romanos, y sabemos hasta sus nombres; por lo demás, la ordenación de estas clérigas duró hasta el siglo IX.

La comisión estudiará si las mujeres fueron ordenadas como diaconisas –tampoco en el Nuevo Testamento se ordenan sacerdotes y los papas han insistido en que ese rol es esencial y sólo reservado a los varones–, y qué eran efectivamente las mujeres diáconas, en qué consistía su función, entre otras preguntas dilatorias.  Ahora bien, la Iglesia ha tenido muchas comisiones del más alto nivel, con participantes de grandes méritos intelectuales y religiosos y en que, finalmente, sus conclusiones han sido rechazadas.  El caso más dramático, y que hizo que prácticamente ningún matrimonio católico cumpliera las indicaciones del papa, fue la que se constituyó para estudiar el control de la fertilidad;  El Papa Paulo VI rechazó sus acuerdos y promulgó la encíclica Humanae Vitae que sólo unos pocos y de buena situación económica pudieron cumplir.  Dicha encíclica se escribió en mala época, 1968, y contribuyó a expandir el amor libre.

Por otra parte, el pichangueo es la expresión popular para referirse a cuando una persona intenta mostrar actividad, por ejemplo deportiva, pero sin ninguna eficiencia, es entretenerse o ganar tiempo. Pero los tiempos no están para pichanguear, la Iglesia siempre ha considerado que tiene todo el tiempo del mundo, un horizonte de eternidad para decidir.  Pero Europa es la muestra de que eso ya no sirve, con su vaciamiento de templos y disminución de actividades pastorales.  Además hay  un gran tema, que le causó un daño irreparable a la Iglesia que está pendiente: el destino de los Legionarios de Cristo.  La opinión pública internacional, y los creyentes esperan la decisión.