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Pamela Ugalde: El trauma de ¿los camiones?

3 septiembre 2015

Por Pamela Ugalde, socióloga, docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Central.

Según lo señalado por Carlos Peña en la prensa este fin de semana, el gobierno de Bachelet, junto a los dirigentes de la Nueva Mayoría, se sienten herederos del gobierno de Allende, lo que los hace situarse en un contexto del que seleccionan hechos y los releen como si estuviéramos a principios de los '70. Con esto en mente, al gobierno le resulta evidente que un paro de camioneros (13) es la expresión inequívoca de las intenciones de la derecha de dar un golpe de estado.

¿Hubo un mal manejo de la situación por parte del gobierno? Creo que sí, pero no por los argumentos que plantea el señor Peña.

El señor Peña declara que 13 camiones hicieron que el gobierno reviviera el trauma. Puesto así parece desproporcionado, y claramente una lectura desde los fantasmas individuales y colectivos. Sin embargo, creo que el gobierno no hizo una lectura muy errónea. No fueron 13 camiones solitarios en caravana por la carretera.

Fueron 13 camiones esperados, replicados en sucesivas notas de prensa, debatidos, explicados, escuchados, interpelados. En este orquestaje mediático también participó el gobierno, tenía partes importantes dentro del guión. Así se configuró el día de la llegada a Santiago, con noticieros, matinales, y cuanto programa de producción propia estuviera disponible transmitiendo la "situación". Pantallas subdivididas en 4, transmisiones en vivo, opiniones, proyecciones, comparaciones con el trauma original...

¿Eran 13 camiones? Me parece que eran más que eso, y un "más" con poder, con recursos importantes a los que echar mano: un discurso reivindicatorio cada vez más inespecífico, de esos que tratan de sumar seguidores por cualquier motivo; un dispuesto respaldo por parte de los medios: rostros muy comprometidos con las noticias "recogidas", "como son", "verdaderas" sobre la situación, horas y horas de transmisión, drones sobrevolando todo lo que se pareciera a un camión o al "desastre" que puede general el enojo de los camioneros; políticos poniendo el tema como lo más relevante de la semana/mes/año/situación país; familias "bien" dispuestas fuera de La Moneda.

Visto así, claro que hace recordar el trauma. ¿Es sólo culpa del gobierno vivir con ese fantasma? Claro que no, es culpa también del que usa el trauma para amedrentar, para amenazar, perdón: para hacer pensar en la posibilidad de volver a vivir el trauma.

Al parecer el gobierno no es el único traumado. La derecha también revive a sus fantasmas cuando escucha la palabras "reforma". Los proyectos de ley al respecto distan de ser efectivamente reformas a lo que actualmente existe, pero sin embargo generan anticuerpos que hacen pensar en el trauma de un gobierno socialista en el poder. Los camiones, en la otra vereda, hacen pensar en el trauma de un golpe de estado de derecha.

Al final, asistimos a las reacciones amplificadas de los protagonistas ricos pero antagónicos mientras los extras de esta teleserie esperamos la hora de que alguien nos haga salir en pantalla.