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Opinión pública vs. opinión del público: ¿Qué importa más en la carrera presidencial?

Opinión del académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública, Kenneth Bunker

3 de abril de 2017

Imagen foto_00000001Con el referente de la llegada a los 140 caracteres "abiertos" a través de Twitter del empresario Andrónico Luksic, el rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, llamó a no confundir una favorable opinión del público con una buena opinión pública, más trascendente y estable que la primera.

En su texto, publicado este domingo en El Mercurio, Peña también ejemplificó esta confusión en la política, con las figuras presidenciales emergentes del senador independiente Alejandro Guillier y la periodista Beatriz Sánchez, abanderada del Frente Amplio.

Ambos comunicadores, Guillier y Sánchez han hecho carrera en los medios con una alta exposición pública y siendo valorados positivamente por su credibilidad, cualidades que los expertos coinciden fueron aprovechados por las colectividades con miras a las elecciones presidenciales de este año.

Pero ¿cuál importa más en la carrera presidencial: la opinión del público -más fugaz y cambiante-, o la opinión pública -sólida y establecida-, como plantea Peña?

Para el académico de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, ambos conceptos son importantes. "La opinión del público es lo que la gente va manifestando en términos de percepciones u opiniones a través de redes sociales, por ejemplo, y a partir de la opinión del público se van construyendo imaginarios de opinión pública", diferencia.

El analista ejemplifica una sólida opinión pública con la candidatura de Sebastián Piñera, quien en la última Adimark logró un 52% de imagen de triunfo. Los otros abanderados, en cambio, tienen un panorama más complicado. "El gran problema es el siguiente paso, que esa buena evaluación se transforme en intención de voto y que luego esa intención de voto se transforme en conducta electoral" Mauricio Morales.

Sánchez y Guillier ya tienen las valoraciones positivas en la ciudadanía, dice Morales, pero "el gran problema es el siguiente paso: transformar ese apoyo del público en opinión pública, y para realizar ese tránsito se requiere que esa buena evaluación se transforme en intención de voto y que luego esa intención de voto se transforme en conducta electoral".

Sobre las posibilidades que estos dos candidatos tienen de capitalizar su buena opinión del público, Kenneth Bunker, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Central, señala que "es muy temprano todavía para saber qué pasa con Beatriz Sánchez, aunque ha mostrado tendencias al alza. Alejandro Guillier, en cambio, es alguien que ha estado en las encuestas desde hace un año ya y se mantiene más o menos sólido en la segunda posición".

Así, asegura que "candidatos que parecen ser fugaces de repente se van solidificando", por lo que en el caso de Beatriz Sánchez, "la tarea más inmediata que tiene ahora el Frente Amplio es darla a conocer, porque esa va a ser la única forma en que va a poder incrementar su nivel de apoyo".

Los otros candidatos

Para Morales, "los otros candidatos están en el peor de los mundos", ya que los partidos políticos a los que representan ya tienen una opinión pública generada sobre ellos.

El que está en la situación más complicada -según el académico de la Universidad de Talca- es el abanderado del PPD, Ricardo Lagos. "Lagos viene del mundo más político partidario, ya tiene generada una opinión pública, fue Presidente, por lo tanto tiene un bloqueo de la opinión pública que es significativo".

"Yo veo muy difícil que él aumente su intención de voto y su imagen de triunfo porque es una figura que está más relacionada al pasado y además que desde el público no ha tenido una acogida muy favorable desde el punto de vista de las encuestas", añade.

Morales afirma que el apoyo a la candidata de la Democracia Cristiana, Carolina Goic, dependerá de cómo se desenvuelva en los próximos meses. "Ella tiene la gran posibilidad de transformar pequeños apoyos del público en una buena opinión pública, siempre y cuando no aparezca ligada a personeros del mundo más partidario, que tiene una opinión pública desfavorable".

Por su parte, la figura del PRO, Marco Enríquez-Ominami "recibió un horquillazo bien fuerte y mortal a mi juicio, que fue estar involucrado en temas de financiamiento irregular. Cuando tú generas una opinión pública basada en la transparencia y en la condena de las malas prácticas, como lo hizo Velasco y ME-O, y luego la opinión pública se da cuenta de que el candidato -por una parte- profesaba esos valores y -por otra- los estaba transgrediendo, entonces la opinión pública se transforma en una cosa muy cuesta arriba".

Fuente: www.emol.com