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Mujeres Inmigrantes y el Día Internacional de la Mujer

8 marzo 2014

Por Daisy Margarit (*)

El 8 de marzo se conmemora en todo el mundo a las mujeres, no importando su condición social, económica, étnica; sin embargo pocas veces son reconocidas las mujeres inmigrantes como tales, en su condición de género. Al igual que en la mayoría de los países receptores de inmigración, en Chile la presencia de mujeres migrantes supera a la migración masculina, son el 53% de acuerdo a las cifras oficiales del Departamento de Extranjería. Esta situación era inversa en el pasado cuando los movimientos migratorios eran liderados por hombres y sólo una vez establecidos en el país de destino, con un trabajo e ingreso estable, las mujeres cónyuges junto a sus familias emigraban iniciando un proyecto de vida conjunto lejos de su país de origen, como fue el caso de los palestinos en los años 40.
La feminización de los flujos migratorios es el resultado en los cambio en las relaciones de producción que conlleva la incorporación a la mujer en el mercado laboral. De acuerdo a la CEPAL (2013) en la última década se incorporaron al mercado de trabajo en América Latina y el Caribe 22,8 millones de mujeres, ello sumado al aumento de jefatura femenina en los hogares las obliga a la mantención de los miembros de la familia.
Los factores por los cuales las mujeres emigran son variados. Por una parte la existencia de nichos específicos de demanda de mano de obra femenina en los países de destino, principalmente para cumplir tareas en el ámbito del cuidado a través del servicio doméstico, sumado a la existencia de redes de apoyo con presencia de connacionales que ayudan en el proceso migratorio. Por otra parte, el desempleo y un débil crecimiento de la economía y la inestabilidad en los países de origen contribuyen a la generación de un escenario que impulsa y motiva la emigración a países en los que las condiciones políticas y económicas les garantizan oportunidades laborales.
Sin embargo, la situación laboral de las mujeres inmigrante, en muchas ocasiones, adquiere características generalizadas y comunes respecto de las precarias condiciones laborales de los empleos a los que acceden, teniendo el mercado de trabajo un papel clave como un espacio que puede reproducir la desigualdad. Se emplean en trabajos de más baja calificación de acuerdo a sus estudios, situándolas en espacios laborales de mayor precarización. Muchas no cuentan con los permisos de residencia, quedando así en una situación de vulnerabilidad y desprotección ante abusos laborales como largas jornadas sin derecho a descanso, salarios muy por debajo del promedio, discriminación y malos tratos, falta de protección ante despidos injustificados, etc.
El Día Internacional de la Mujer es una ocasión para reflexionar sobre sus derechos y la contribución que hacen día a día a la sociedad chilena. Por ello la incorporación de la Mujer Inmigrante como una temática emergente en la agenda pública reclama ser visibilizada y evidenciada. Es el momento para enfrentar temas pendientes así como en su minuto la política social a través del SERNAM generó programas específicos para abordar la problemática de la mujer temporera. Tal vez es el momento de generar el espacio para una línea de apoyo a la Mujer Inmigrante.
*Daisy Margarit es Directora de la carrera de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias sociales de la Universidad Central. Doctora en Sociología y Master en sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Licenciada en Trabajo Social y Magíster en Desarrollo Urbano de la Pontificia Universidad Católica de Chile.