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La rebelión ambiental contra Trump

Martes 2 de enero de 2018

Hugo Llanos Mansilla, LL.M Universidad de Harvard y Profesor titular de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad Central.

En noviembre de 2017, se emitió en los Estados Unidos la Cuarta Evaluación Nacional sobre el Clima-CSSR-, recopilada por NOAA- Administración Atmosférica y Oceanográfica Nacional- la NASA, el Departamento de Energía y otras agencias federales estadounidenses. En ella se afirma "es extremadamente posible que las actividades que actividades humanas, especialmente emisiones de gases de efecto invernadero, sean la causa predominante del calentamiento observado mediados del siglo XX ( tres años antes las Naciones Unidas habían llegado a la misma conclusión) El promedio global anual de la temperatura del aire en la superficie aumentó cerca de 1,0 grados C. en los últimos 115 años 1901-2016. Este período es ahora el más caluroso de la historia de la civilización moderna".

Este Informe es muy importante frente al escepticismo manifestado por el presidente Trump sobre la materia. Por su parte, la OMM, en su Informe presentado a la Cop 23, iniciada en Bonn, Alemania, el 6 de noviembre de este año, señaló que el año 2017 va en camino de convertirse en uno de los tres más calurosos de los que se tiene registro, similar a 2015 y solo por debajo del 2016.

Una nota optimista ante el anuncio de Trump es que pese al anuncio del retiro de los Estados Unidos del Acuerdo de París, muchas empresas estadounidenses harán caso omiso de tal retiro. En efecto, una cantidad de corporaciones han anunciado que no cambiarán su decisión de reducir sus emisiones de GEI. Muchas operan en Estados que establecen normas estrictas climáticas y enfrentan presiones ajenas al gobierno de los Estados Unidos. Las empresas están comprando gas natural y electricidad renovable porque son más económicos. Así, Exxon Mobile Corp.,el mayor productor de petróleo de los EE UU, declaró que está a favor de continuar en el Acuerdo de París, General Electric ha gastado miles de millones de dólares para hacer de las tecnologías que reducen el consumo de energía una parte central de su empresa. Ford Motor anunció que todavía estaba comprometido con las inversiones en tecnología para lograr que sus vehículos emitan menos dióxido de carbono. Gran parte de la industria automotriz está siguiendo un curso similar. American Electric Power Co., una de las más grandes empresas de servicio público de los EE UU, ha ido desplazándose hacia el gas, el viento y el sol, porque estas medidas son populares entre sus clientes y proporcionan una energía cada vez más económica.

Una gran cantidad de corporaciones y jefes ejecutivos importantes han manifestado su decepción ante el anuncio de Trump: Dow Chemical Co, Microsoft Corp., Goldman Sachs Group Inc.y Google , entre otras.Las corporaciones están invirtiendo en energías solares y éolicas, California por ejemplo, está invirtiendo en energías de bajas emisiones y ha encargado a las empresas de servicios del Estado que utilicen cantidades cada vez más grandes de energía renovable.

A nivel interno de los EEUU, 37 Estados y unas 400 ciudades tienen regulaciones propias para impulsar las energías renovables y con metas de reducción de emisiones, por lo que la salida del Acuerdo de París podría no tener efectos tan adversos.250 Alcaldes de las ciudades de los Estados Unidos con más de 30.000 habitantes, entre ellos los de N. York, California y Washington , en su Conferencia Anual, reunida en Miami el 25 de junio de 2017. Aprobaron su rechazo a abandonar el Acuerdo de Paris y trabajar juntos para enfrentar las condiciones del cambio climático.

En París, se reunieron el 24 de3 octubre de 2017, los Alcaldes de las ciudades europeas, París, Londres, Barcelona, Milán y Copenhague, americanas, Los Angeles, Seattle, Vancouver, México y Quito, de la africana Ciudad del Cabo y de Nueva Zelanda, Auckland, y acordaron dejar de adquirir buses propulsados por combustibles fósiles de aquí al 2025 y que una gran área del centro saea de cero emisiones en 2030 (una tercera parte de las emisiones de gases de efecto invernadero de las ciudades englobadas en el Grupo C40- que reúne a más de 90 de las mayores urbes del mundo- proviene del tráfico).

En ciudades como Aspen, en los Estados Unidos y Quebec en Canadá están ya en vía de obtener el cien por ciento de su electricidad a partir de energías renovables ( Eric Rignot, glaciólogo francés de la NASA y de la Universidad de California, en Irvine, Estados Unidos.