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Jueves 9 de Julio de 2015

Jorge Burgos: el ministro-bombero que evitó el incendio en la DC por culpa del aborto

Cambio 21

Imagen foto_00000001Lo que pretendía ser una votación histórica respecto al proyecto de despenalización del aborto terapéutico en tres casos extremos terminó en un complejo aplazamiento con cara de derrota para sus impulsores.

La votación en la comisión de Salud de la Cámara de Diputados había sido solicitada por el Gobierno para el martes 7 de julio, pero a petición de la Democracia Cristiana, que fue aceptada por el ministro del Interior y militante de la falange, Jorge Burgos, el Ejecutivo cambió de parecer y pidió retrasar la decisión para el próximo 4 de agosto.

El motivo fue la aparición del "programa de acompañamiento de la mujer embarazada", documento que viene a complementar el texto oficial de la iniciativa que propone no sancionar los casos de aborto cuando se trata del riesgo de vida de la madre, feto inviable y violación.

Eso es en lo formal, porque en lo político la tensión tuvo tres focos: La Moneda, la Nueva Mayoría y la DC. Sobre lo primero, los reclamos comenzaron con el ministro Secretario General de la Presidencia, Nicolás Eyzaguirre, encargado de solicitar la postergación de la votación en la comisión de Salud y primer blanco de críticas de parte de los diputados oficialistas, como los PS Juan Luis Castro y Osvaldo Andrade, los que le pidieron seriedad al Gobierno.

Respecto a la coalición, el propio Andrade alegó en contra del precedente que se formó después del reclamo de la DC, toda vez que "otro partido puede pedir una cosa similar y generar una controversia". En respuesta, Eyzaguirre puso sobre la mesa la "unidad" del sector, motivo por el cual el Ejecutivo determinó aceptar la solicitud de la tienda de Alameda 1460.

Sanciones

Donde ardió Troya fue en la Democracia Cristiana. Antes de la votación del proyecto, en la sesión del Consejo Nacional, se entregó un documento crítico en contra de la despenalización del aborto en las tres causales, donde los principales dardos fueron disparados hacia los dos diputados del partido que respaldan la iniciativa: Víctor Torres y Gabriel Silber.

Si bien los parlamentarios insistieron con su postura favorable, desde el Consejo, que es el principal órgano político de la DC, advirtieron que se solicitarán sanciones internas, por cierto, amparadas en la declaración de principios de la colectividad y en las conclusiones del V Congreso Ideológico, documentos en los que se rechaza explícitamente el apoyo al aborto bajo cualquier circunstancia.

"Hay cero posibilidad de eludir eso, porque en buen chileno está a la pata y es textual", declaró para esta crónica uno de los consejeros, lo que se opone con lo que dijo el diputado Ricardo Rincón en relación con las órdenes de partido en temas valóricos.

Tan candente está la situación que el mismo timonel DC Jorge Pizarro fue cuestionado por permitir la votación del documento, que fue preparado por una comisión que encabezó la senadora Carolina Goic, el que por 16 votos a 6 se rechazó la propuesta del Gobierno.

Cabe consignar que el propio Pizarro fue el que se comunicó con el ministro Jorge Burgos para hacerle sentir la posición del partido respecto al tema, lo que motivó al secretario de Estado a mediar en el conflicto y solicitar la prórroga de la votación, aunque poco puede hacer respecto a la visión del Consejo, que no dejó ningún espacio para la aprobación del proyecto.

"No es una gran discusión"

A nivel de análisis político, el académico de la Universidad Central, Marco Moreno, manifestó a Cambio21 que "si bien el ministro del Interior, Jorge Burgos, ordenó la agenda del proyecto de aborto, esto ocurrió porque su partido estaba incómodo con la discusión de estos temas valóricos, particularmente este. Y lo que él hace un poco es transmitir e instalar la posición de la DC y lograr tener un cierto control de la agenda. Y hay que reconocerle ese mérito".

Sin embargo, el experto destaca el que "no había ningún acuerdo con este debate, tomando en cuenta la oportunidad en la que se trata y el efecto que provoca, dado que para la opinión pública no es una gran discusión. Y en un contexto de desaceleración económica, son otras de las preocupaciones de los chilenos. Por ende, el aborto es una pelea de la élite y no del ciudadano de a pie, por lo que no iba a producir una gran consecuencia política".

"Lo que se percibe es el establecimiento de un sector de la Nueva Mayoría y el Gobierno que plantea posiciones más de reformas versus los que son partidarios del rupturismo. Y en ese sentido, lo que hace Burgos es instalar temas estratégicos en función de esa agenda y no de la agenda más rupturista que quisieron poner en la tapete los exministros Rodrigo Peñailillo y Alberto Arenas", insistió.

De cara a la votación de agosto, donde nuevamente se volverán a repetir las diferencias entre partidarios y detractores del aborto en la DC, Moreno aclaró que el rol de Burgos en ese nuevo escenario no será tan relevante.

"Él ya hizo un primer gesto y lo que pase en algunas semanas más es responsabilidad del partido y de sus parlamentarios, pero tampoco va a querer asumir un papel de visagra, porque no tiene el ascendiente político sobre los legisladores y la misma DC como para pretender aquello. Se notó ahora un relativo éxito, pero no está en condiciones y capacidad política para intermediar entre el Gobierno y la colectividad", concluyó Moreno.

Fuente: http://www.cambio21.cl/