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¿Cómo enfrentar el estrés?

Ximena Díaz, Psicóloga de la Dirección de Apoyo y Vida Estudiantil, DAVE

Miércoles 29 de mayo de 2019

Imagen foto_00000002Compatibilizar el ritmo académico con otros aspectos de nuestra vida personal resulta muchas veces agobiante, puesto que sentimos que no nos alcanza el tiempo para cumplir con todo aquello que quisiéramos realizar. En ocasiones nos sentimos tensos, irritables, de mal humor y cansados. Esto puede manifestarse no solo a nivel personal, sino que también en nuestras relaciones interpersonales, en las actividades que desempeñamos y responsabilidades que asumimos, es decir, en nuestro funcionamiento diario. Cabe preguntarse entonces: ¿a qué se debe esto?, y dicha respuesta tiene sentido cuando hablamos de estrés.

Si bien el estrés es habitual en nuestras vidas, puesto que nos permite funcionar y adaptarnos a las distintas demandas de nuestro entorno y así activarnos, existe el estrés negativo, que es aquel que genera respuestas físicas y emocionales, llegando inclusive a malestar intenso y prolongado en el tiempo. Ejemplo de aquello es cuando comenzamos con insomnio frente a las evaluaciones en la universidad, malestar estomacal, cuando sufrimos de elevada ansiedad producto de las disertaciones o nos quedamos en blanco frente a una prueba.

Cuando identificamos síntomas que nos generan desagrado e interfieren en nuestro funcionamiento, debemos intentar reducirlo. Para esto podemos hacer varias cosas al respecto:

  1. Tomar consciencia de aquello que nos estresa, como también de la respuesta de nuestro cuerpo y emociones frente a esos factores estresores.
  2. Evaluar si es necesario continuar estando expuesto a dichos estresores, o bien si es posible disminuir la cantidad de tiempo destinado.
  3. Evaluar si nuestra respuesta al estresor está siendo adecuada o desmedida.
  4. Intentar disminuir la intensidad de nuestra respuesta frente al estrés. La ayuda de técnicas de relajación y meditación pueden ser útiles para ello.
  5. Proponernos metas realistas e intentar regular nuestras expectativas. Aprender a priorizar y así distinguir lo importante de lo urgente.
  6. Buscar nuevas soluciones si lo que intento no da resultado.
  7. Mantener tiempos de descanso, equilibrando los tiempos de distensión y de trabajo.
  8. Alimentarnos de manera balanceada y saludable.
  9. Realizar actividad física, de manera de canalizar nuestra energía y liberar tensiones.
  10. Mantener activas nuestras redes interpersonales; acudir a nuestros amigos, familia o pares. Conversar con ellos en momentos de agobio o estrés, ya que eso nos ayudará a resolver, a expresar y regular nuestra respuesta emocional.

 

Todas las personas somos capaces de tolerar el estrés, de distintas formas, así como también dependerá de la etapa y de los recursos de cada uno para hacerle frente. No obstante ello, siempre debemos estar alerta a estos síntomas y hacer algo al respecto para cuidarnos y así afrontarlo de la mejor manera posible.