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Apelando por una “democracia en la sala”, sociólogo Luis Eduardo Thayer inauguró año académico de FACSO

La ceremonia tuvo una masiva asistencia de estudiantes, fue encabezada por la decana, Ana María Zlachevsky, y contó con la participación del rector, Santiago González Larraín y otras altas autoridades de la Universidad.

20 abril 2017

Ante un público que desbordó el Salón Rojo y con la presencia de las más altas autoridades de la Universidad, la Facultad de Ciencias Sociales (FACSO) inauguró este jueves 20 de abril el Año Académico 2017 con una clase magistral dictada por el sociólogo e investigador de la UCEN, Luis Eduardo Thayer Correa.

Mediante una intervención que concitó la atención permanente de los asistentes, mayoritariamente estudiantes, el académico profundizó  sobre  los desafíos actuales de las ciencias sociales y de cómo abordar la formación y el desarrollo profesional de los egresados de la Facultad.

La ceremonia fue encabezada por la decana de FACSO, Ana María Zlachevsky, y contó con la participación del rector de la UCEN, Santiago González Larraín; del vicerrector académico, Cristian Millán; del vicerrector de Desarrollo Institucional, Mario Pinto; del secretario general, Neftalí Carabantes; del contralor, Jacobo  Gatica; y del director de la Dirección de Comunicaciones Corporativas, Sergio Escobar. 

Como anfitriona, Ana María Zlachevsky invitó a la comunidad de FACSO "a soñar y poner la mirada en el futuro...e imaginar cuál es la Facultad de Ciencias Sociales que necesita nuestra Universidad, y nuestra sociedad". 

Decana de FACSO, Ana María Zlachevsky


"Los actuales problemas de la sociedad contemporánea y de Chile en particular - enfatizó la decana- necesitan más Ciencias Sociales para ser enfrentados...los invito a soñar con una sociedad más justa, participativa y democrática, una sociedad en que contribuyamos a aliviar el dolor, mejoramos la calidad de vida y dejemos a las futuras generaciones un mundo mejor".

Posteriormente, en su charla magistral, el académico Luis Eduardo Thayer profundizó en tres desafíos centrales que, opinó, enfrenta hoy la Facultad y que están relacionados con el quehacer cotidiano: las responsabilidades personales; las responsabilidades del entorno y la necesidad de “escucharnos y reconocernos”.

Con relación a la necesidad de “Hacernos responsables de nosotros mismos”, el académico afirmó que “Cuando oigo a alguno de mis estudiantes decir que considera que leer a Marx, a Weber, a Mead o incluso a Foucault, es una pérdida de tiempo porque “no le sirve para nada”, o porque lo realmente importante es estar en la calle trabajando con la gente que lo necesita, por una parte me alegro, porque veo ahí una notable vocación por hacerse responsable de la sociedad y del entorno. Pero al mismo tiempo siento una profunda decepción porque veo también una enorme estrechez de mente, que se cierra a entender las condiciones que generan la desigualdad; los procesos de formación de la personalidad o las dinámicas reproducción de la burocracia y el poder. Pero sobre todo veo una tremenda irresponsabilidad con el lugar de privilegio que les ha tocado ocupar, y un total desprecio por las condiciones que han hecho posible”.

Investigador y académico de FACSO/UCEN, Luis Eduardo Thayer Correa

En el segundo desafío planteado, el sociólogo detalló que  “hacernos responsables de nuestro entorno implica asumir que no podemos obviar nuestra posición frente al orden de las cosas y a las relaciones de poder imperantes. Nuestra labor cotidiana viene de esa realidad que está allá afuera y repercute en ella, por acción o por omisión. Si ignoramos esta tensión, nuestro trabajo no solo va a ser un trabajo irresponsable con la sociedad sino también, sus resultados serán poco significativos: nuestras tesis, ensayos, artículos o relatos van a servir como mucho, para acumular polvo en la biblioteca de la facultad o para llenar las actas de notas de fin de semestre. Lo que es, digámoslo, bien poco”.

Finalmente, abordó exhaustivamente la necesidad de “escucharse y reconocerse” al interior del contexto universitario, apelando por una  “democracia en la sala”. “Esto significa principalmente –dijo- que nosotros como académicos tenemos que dejarnos interpelar por nuestros estudiantes, y que esa interpelación nos debiera llevar a reformular nuestras prácticas al interior de la sala de clases y fuera de ella también. Pienso que tenemos que ceder la palabra a nuestros estudiantes, pero no para que respondan nuestras preguntas, sino para que cuestionen los supuestos desde los que construimos nuestros saber. Tenemos que cederles la palabra para que el saber que hemos ido acumulando en el tiempo, se convierta en un conocimiento vivo. Nuestros estudiantes, son los únicos que pueden ayudarnos a resucitar nuestro saber acumulado”.

Agregó que “Para que esto sea posible eso sí, necesitamos, estimados estudiantes, de su entusiasmo, pero sobre todo de su lucidez. Una lucidez que no van a encontrar en otra parte que en los libros que lean y en las discusiones que puedan tener con sus compañeros de Facultad”.

“Necesitamos – enfatizó Thayer- de su lucidez para construir una Facultad democrática, porque la principal relación de poder que existe aquí, no es la que se da entre el decanato y los funcionarios, o entre los profesores y la vicerrectoría, o entre la junta directiva y los asambleístas, la relación de poder fundamental en esta facultad y en la universidad en general, es la que se da al interior de la sala de clases”.

El académico afirmó, sin embargo, que “la democracia en la sala es necesaria pero no es un derecho humano, es un derecho que debe ser conquistado con la fuerza de las ideas bien formuladas, con los argumentos construidos sólidamente. Pero sobre todo es un derecho que debe surgir de la renuncia total y manifiesta por parte de los estudiantes a su posición de consumidores o de clientes...Su derecho no está dado por pagar el arancel anual… Su derecho va a estar dado por su capacidad para escucharnos, y para reconocerse ahora ustedes, en nosotros. Su derecho a participar en la producción del conocimiento y de nuestro quehacer como académicos, depende de que sean capaces de dialogar con nosotros, desde el respeto, la humildad, pero sobre todo desde la disposición a tomar distancia de lo que saben”.

Luis Eduardo Thayer se integró como investigador a la Universidad Central en julio del 2016. Es Doctor en Sociología de Universidad Complutense de Madrid (2008). Se ha desempeñado como académico e investigador; ha encabezado numerosas investigaciones y cuenta con decenas de publicaciones indexadas.

Actualmente dicta en FACSO las cátedras de “Teoría Sociológica IV” en la carrera de Sociología y “Fundamentos Sociológicos” en la carrera de Trabajo Social. 


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