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Ana María Zlachevsky: La pobreza

30 octubre 2017

La pobreza constituye un problema serio en Chile y, prontos a enfrentar una elección, este es un asunto que nos debiera preocupar.

Hoy existe una gran cantidad de personas que viven en condición de pobreza. Personas que nos cuesta mirar de frente sin sentirnos culpables. Niños, jóvenes, adultos mayores, hombres y mujeres, ancianas y ancianos que no cuentan con los medios suficientes para vivir dignamente.

Nuestra época, teñida por la mirada moderna y técnica del paradigma imperante, al enfrentar el problema de la pobreza lo hace igual que cualquier otro fenómeno social. Entonces, lo objetiva y lo transforma en indicadores, en cifras y gráficos para desde ahí observarlo, analizarlo e intervenirlo. Al traducir el fenómeno de la pobreza en números no nos percatamos de que de esa manera lo in-visibilizamos. Lo aprehendemos, y construimos como un constructo social más, alejándolo de la experiencia cotidiana y vital del otro que sufre la discriminación de ser "pobre".

Vale la pena preguntarse ¿qué pasa con otros aspectos de la pobreza, aquellos que no se dejan capturar tan fácilmente por la interpretación teórica del fenómeno. Esa que se traduce en el habla, en los gestos, en los gustos, en las costumbres, en la forma de vivir la vida de un grupo no menor de nuestros congéneres.

Puede que la pobreza sea para algunos una condición necesaria del desarrollo, o para otros la señal más clara del fracaso de un modelo económico centrado en el consumo. Pero, sin lugar a dudas, nuestra economía ha permitido la sobreacumulación de capital y de poder en manos de unos pocos congelando la desigualdad y consolidando el poder en manos de ciertas élites.

Habría que preguntarse, para los pobres, ¿Qué es la pobreza? ¿Una condición, un castigo? ¿Un estigma, una bandera de lucha? ¿Algo de lo que escapar? La pobreza da cuenta de una injusticia social que nos golpea, que no hemos logrado superar y frente a la cual no tenemos respuestas certeras.

En mi calidad de terapeuta, he visto cómo muchas personas naturalizan su condición, la conciben como su modo de vida, llegando a sentir que pertenecen a un grupo de "sin derecho". Por eso cuando consultan sobre un problema que los aqueja, agradecen por haber sido atendidos después de una espera de tres horas.

Los Estados poco saben de los hombres y mujeres detrás de aquella etiqueta que les desafía y aproblema. El otro que nos mira a los ojos desde su condición de desigualdad. La traducción del fenómeno en cifras que nos permite poder hacer análisis y nuevas propuestas, no conversa, no emociona, no interactúa con las personas de carne y hueso que cada día se enfrentan a situaciones de injusticia social las que se naturalizan e invisibilizan.

Por eso la urgencia de discutir, de abrirse a nuevas miradas. La exigencia de interpelar a los políticos más allá de los indicadores, tras la búsqueda de las personas detrás de las cifras, para procurar comprender y comprendernos, para juntos co-construir los problemas que como sociedad nos aquejan.

Necesitamos acercarnos a esa riqueza que no vemos al tratar de mirar a la pobreza como un fenómeno deshumanizado. Necesitamos mirarla de frente, aun cuando ello nos duela.

Necesitamos reflexionar sobre el inmenso papel que tenemos los ciudadanos y tenemos que tenerlo presente en el momento de votar de manera de lograr incidir en las políticas públicas, en especial en lo relacionado con las personas que viven situación de desigualdad en Chile y frente a los cuales tenemos una inmensa deuda.

Ana María Zlachevsky, Decana Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Central de Chile.